Las 10 Creencias Fundamentales del Taoísmo

1. El Ser Humano: Un Bambú Flexible y Vacío

El Taoísmo otorga gran importancia al espíritu del hombre, comparándolo con un bambú. El bambú, recto y simple en su diseño, posee un centro vacío que ansía ser llenado. Esta flexibilidad le permite superar la resistencia y soportar los golpes de la naturaleza. Así, el ser humano debe ser flexible y adaptable, capaz de fluir con los cambios de la vida sin perder su esencia.

2. Yin y Yang: El Equilibrio Dinámico de la Vida

El Taoísmo considera que la energía vital, el qi, surge del intercambio dinámico de las fuerzas polares: yin y yang. El flujo del qi es fundamental para la vida, ya que proporciona prosperidad, buena fortuna y salud, mientras bloquea enfermedades, conflictos y dificultades. La combinación de la doctrina taoísta con la expresión activa de la espiritualidad china garantiza el bienestar de los individuos y del mundo que los rodea.

3. El Fluir con la Naturaleza: Armonizando la Voluntad Humana

El Taoísmo no considera la voluntad del hombre como la raíz de los problemas, sino que enfatiza que debe estar en armonía con el universo natural. La filosofía taoísta cree que el universo funciona en armonía por sí mismo, y que al ejercer la voluntad contra el mundo, se perturba esa armonía. Por ello, se debe fluir con la vida, adaptándose a sus cambios sin intentar imponerse a ellos.

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4. Las Tres Joyas del Tao: Compasión, Moderación y Humildad

El Taoísmo tiene tres joyas fundamentales: compasión, moderación y humildad. La compasión y la bondad son esenciales para las relaciones humanas y la armonía social. La moderación y la simplicidad promueven el equilibrio y la sostenibilidad en la vida. La humildad y la modestia ayudan a cultivar el desapego y la paz interior.

5. Los Cinco Movimientos Básicos: El Ritmo de la Naturaleza

El Taoísmo clásico considera que la materia y la energía están regidas por cinco movimientos básicos: madera, fuego, metal, agua y tierra. La fuerza e influencia de estos movimientos varían a lo largo del año: la madera alcanza su punto máximo en primavera, el fuego en verano, el metal en otoño y el agua en invierno. La tierra, por su parte, se manifiesta con mayor fuerza en los inicios de cada estación.

6. Tao y Te: El Camino y el Poder

Los taoístas creen que el ser supremo, la verdad última, está más allá de las palabras y de la comprensión conceptual. Lo denominan Tao, o el Camino, y su poder es conocido como Te. El Tao es el camino divino del universo, mientras que el Te es la fuerza que lo trae a la realización. El Taoísmo enfatiza que la interferencia humana puede ser dañina, ya que perturba el equilibrio natural.

7. Vida y Muerte: Aspectos Complementarios del Tao

Los taoístas no creen que Dios se asemeje a un ser humano, ni tienen un significado particular para la muerte. El Taoísmo enseña que los humanos deben aceptar la vida y la muerte como aspectos complementarios e importantes del Tao o el Camino. La muerte no debe ser temida, pero tampoco debe ser deseada. La vida y la muerte en el Taoísmo son como el yin y el yang, un ciclo continuo del ser al no-ser.

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8. El Interdependiente Yin y Yang: Más Allá de Bien y Mal

Para el Taoísmo, el bien y el mal no tienen una posición particular, ya que se considera que todas las dualidades son interdependientes. Para comprender la noción de bien y mal como lo hacen los taoístas, es necesario diferenciar entre el “concepto” del mal y la “realidad” del mal. Cuando algo es etiquetado como bueno, automáticamente se crea un mal. Toda acción tiene aspectos negativos (yin) y positivos (yang).

9. La Salvación en el Taoísmo: Fluyendo con el Tao

Los taoístas no creen en la salvación ni tienen prácticas específicas para la misma. Consideran que no hay nada de lo que uno deba ser salvado y que la creencia en la salvación implica la creencia en la condenación. Por ello, enfatizan la importancia de fluir con el Tao, adaptándose a los cambios de la vida sin buscar excesivamente riqueza material o prestigio.